Todo llegó a un límite de intrigarme, de hacerme un hueco en mi interior con preguntas sin respuestas, sin ni siquiera especulaciones, nada. Asi que tome la decisión de averiguarlo por mis propios medios, investigarlo como en un juego de espionaje, sabía que no me resultaría fácil, pero no me iba a rendir tan fácilmente. Internet parecía ser un poco más complejo, además investigaría anónimamente y sin meter a nadie, ni comentarlo. Tuve que buscar desde conocidos haciendo toda una cadena, ya que la mayoría de los chicos se conocían entre si, esto me había resultado un poco complicado, pero no se me hizo difícil encontrarlo, todavía me faltaba el nombre. Pero el hecho de haberlo encontrado me entusiasmaba más y no dudaba en que iba a saber su nombre en menos de un día. Y así fue, después de unas horas encontré su nombre, debo confesar que me sentía más que satisfecha haber encontrado su nombre, el nombre de aquel chico que me intrigaba de una manera inexplicable, al que detestaba sobre todas las cosas sin una razón valida. Su nombre era Sebastian Rodriguez... -suspiré- Por un momento me sentí completa, aunque todavía me faltara saber de su vida y mas que nada su edad.
Las miradas seguían haciéndose presentes, la intriga cada vez quemaba más, aunque ya tenía lo primordial, que era saber su nombre, cada día tenía más y más ansias de hablarle.
Necesitaba conocerlo, pero todavía no encontraba el momento ni la manera de hacerlo, y ya se estaban terminando las clases, ya que faltaba poco para las vacaciones de Invierno.
Sin duda mi tiempo se agotaba.