Era una noche sin luna y sin estrellas, lo cual quería decir que pronto llovería.
Podía sentir el aroma a tierra mojada, había comenzado a llover. -pose mi mano contra la ventana-.
Contemple como caían las pequeñas gotas como delicados destellos acariciando el suelo.
Las plantas se movían ligeramente de un lado a otro a causa del fuerte viento que comenzaba a azotar fugazmente.
De pronto se empezaron a escuchar golpeteos más fuertes y con más intensidad. Parecía que caían diamantes de alguna parte del cielo. -Cerré las cortinas de un tirón-.
Decidí tirarme un rato a la cama,todavía se podía escuchar el granizo caer. Apagué mi mente por un momento y me deje llevar por la suave melodía que producía el granizo al caer.
Era de día, me había salteado toda la noche y no podía recordar cuando fue el momento en el que me dormí. Por un lado agradecí que fuera así.
Al parecer todavía era bastante temprano como para que yo ande levantada, asi que mire el reloj. Y sí, estaba en lo cierto, eran las 8 AM, un horario no habitual en mi, aunque mi habitación estaba un poco oscura podía notar que ya había amanecido.
Me senté en la cama con la intención de despertarme del todo, pero estaba demasiado cansada como para levantarme y comenzar mi día. Asi que me acosté con la intención de dormir un poco más. -suspire-.
Otro día me esperaba en el instituto, la mima rutina que me empeñaba en hacer todos los días.
Me preparé, ordené los libros que correspondía llevar y me puse en marcha.
Intentaba caminar lento, pero la lentitud me molestaba ya que me había acostumbrado al paso rápido. Asi que siempre llegaba temprano aunque no quisiese.
Al llegar me apoyé contra la pared parar descansar un poco. -Tome una gran bocada de aire-.
Miré a un costado y vi que "chico X" se aproximaba, pude notar como se endurecía el rostro.
Cuando él pasó frente de mi nuestras miradas se entrelazaron con ojos profundos que ninguno de los dos podría llegar a saberlo. -me mordí el labio-. Los demás días fueron algo similares con la diferencia que "las miradas" se producían en el establecimiento. Aveces me ponía a pensar y cuestionarme, ¿me estará mirando a mi? ¿le llamo la atención? ¿o me mira porque le parecí una tonta, patética e inmadura? aunque no haya echo nada para darle esa idea, el pesar en que él me miraba a mi lo sentía medio egocéntrico, o sea decir, "mira, ese chico me esta mirando". Yo no soy de ese tipo de chicas, pero en mi más fuero interno así lo sentía...
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